Vivimos en una época frenética. Las estadísticas muestran que cada vez hay más diagnósticos de TDAH y que la capacidad de atención de la población está disminuyendo. No hablamos solo de niños: estudiantes, trabajadores y padres reportan problemas para concentrarse.
Mientras buscamos soluciones modernas, la respuesta podría estar en una técnica milenaria.
Un salto en el tiempo: la cultura védica
Hace más de 3.000 años, en la India, la cultura védica desarrolló prácticas orales y espirituales centradas en el poder del sonido.
Los jóvenes sacerdotes memorizaban los Vedas, textos sagrados que debían recitar con precisión perfecta. Esta repetición se convirtió en meditación, con mantras como el famoso OM.
De esa tradición nació el japa yoga: la meditación basada en la repetición continua de mantras.
El mala: un rosario para la mente
El mala es un collar con 108 cuentas y una cuenta gurú. Sirve para contar mantras y mantener la mente enfocada, actuando como ancla física cuando la atención se dispersa.
Su uso es simple:
- Sujeta el mala entre el dedo corazón y el pulgar.
- Recita tu mantra (en voz alta o mentalmente) al pasar cada cuenta.
- Al llegar a la cuenta gurú, gira y continúa en sentido contrario.
Más allá del ritual, esta herramienta tiene un respaldo científico sorprendente.
Qué dice la neurociencia
La repetición de mantras tiene efectos medibles en el cerebro:
- Aumenta ondas alfa y theta → relajación y meditación profunda.
- Reduce ondas beta → menos estrés y agitación mental.
- Activa el nervio vago → favorece la calma y regula el sistema nervioso.
- Mejora la atención sostenida y la memoria → según revisiones sistemáticas recientes.
Estudios con EEG muestran mayor sincronización cerebral y reducción de la actividad en redes distractoras, ayudando a entrar en estado de flujo: ese momento en el que todo lo demás desaparece y estás completamente presente.
Por qué funciona también para el TDAH
La repetición física y sonora del mantra, junto con el movimiento de las cuentas, crea un ritmo constante que estabiliza la atención. Esto puede ayudar a quienes sufren TDAH, pero también a cualquiera que necesite concentrarse en un mundo lleno de estímulos.
Un puente entre pasado y presente
Que esta técnica se haya usado durante milenios no es casualidad. Nuestros ancestros también lidiaban con el estrés y la dispersión mental. El mala es, en esencia, una herramienta sencilla que combina espiritualidad y neurociencia para devolvernos la calma.
No necesitas ser monje ni vivir en un templo para beneficiarte del mala. Solo unos minutos al día pueden ayudarte a entrenar tu mente para que vuelva, una y otra vez, al momento presente.
Bibliografía
La tienes toda completa en el vídeo de YouTube 🙂
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