En mi charla con Joan Monsé en Fibwi TV hablamos de algo tan omnipresente como invisible: los microplásticos. Están en mares y ríos… pero también en casa, en el aire que respiramos y en algunos de los alimentos que llegan a tu mesa. Aquí te dejo los puntos clave, ejemplos concretos y una guía práctica para reducir tu exposición sin caer en alarmismos.

Microplásticos en 3 líneas
Qué son: fragmentos de plástico de <5 mm (y nanoplásticos, aún más pequeños), procedentes de la fragmentación de envases, ropa sintética, neumáticos, pinturas, etc.
Por qué importan: se han detectado en agua, aire, sal, mariscos, polvo doméstico… y en muestras humanas (sangre, placenta, placas arteriales). La ciencia aún estudia dosis, efectos y rutas exactas, pero el principio de precaución recomienda reducir la exposición.
Enfoque sensato: ni pánico ni negación. Acciones simples y consistentes marcan la diferencia.
¿En qué alimentos se han encontrado?
1) Mariscos y pescados
- Mayor riesgo: bivalvos (mejillón, ostra, almeja). Filtran agua y acumulan microplásticos en sus tejidos; además, se consumen enteros.
- Riesgo moderado: peces. Suele retirarse vísceras (donde se acumulan más), lo que reduce la carga. Aun así, hay hallazgos en filetes.
Consejo: limita la frecuencia de bivalvos si quieres bajar exposición; con pescado, prioriza piezas evisceradas y de origen controlado.
2) Sal de mesa
- Se han detectado partículas plásticas en distintas sales (marinas y de roca). Suele ser baja concentración, pero es consumo regular.
Consejo: alterna marcas, prioriza sellos de calidad, y no abuses de la sal (por salud en general).
3) Agua y bebidas
- Agua embotellada: múltiples estudios han encontrado microplásticos (dependen de marca/formato).
- Agua del grifo: puede contener, pero filtrado (p. ej., ósmosis inversa) reduce notablemente.
- También se han reportado partículas en cerveza y refrescos, probablemente por agua y proceso.
Consejo: si el agua de tu zona es segura, usa grifo + filtro; cambia cartuchos a tiempo. Evita dejar botellas plásticas al sol o reutilizarlas eternamente.
4) Té y café
- Algunas bolsitas de té (con sellos plásticos) liberan microplásticos al infusionar.
Consejo: usa hoja suelta con filtro de acero o algodón; en café, filtros de papel o cafeteras de acero/vidrio.
5) Frutas, verduras y otros
- La deposición atmosférica y el riego pueden llevar partículas a superficies; también hay hallazgos puntuales en miel, azúcar y sal de mesa, probablemente por procesado y envases.
Consejo: lava y pela cuando tenga sentido, compra a granel y reduce sobre-envasados.
Fuentes “ocultas” que acaban en tu plato (o en tus pulmones)
Ropa sintética: cada lavado puede soltar centenares de miles de microfibras (poliéster, acrílico, nylon).
Neumáticos: el desgaste genera partículas que llegan a suelos, cultivos y agua.
Polvo doméstico: mezcla de fibras, fragmentos de envases, pinturas… que respiramos y depositamos en superficies y alimentos.
Cómo reducir tu exposición (sin volverte loco/a)
En la cocina
- Cambia el contenedor: calienta y guarda alimentos en vidrio, acero inoxidable, cerámica. Evita microondas en plásticos.
- Utensilios y tablas: prioriza madera, bambú o vidrio; si usas tabla plástica, renuévala cuando se surque: esos cortes liberan partículas.
- Film y monodosis: reduce films y monodosis plásticas; usa tapas de silicona platino o recipientes con tapa rígida.
- Té y café: evita bolsitas plásticas; hoja suelta + filtro metálico/papel.
Agua y bebidas
- Grifo + filtro (p. ej., ósmosis inversa o carbón activado de alto rendimiento). Mantén mantenimiento al día.
- Botellas: mejor acero/vidrio. Si usas plástico, no las dejes al sol y no eternices su uso.
Compra y manipulación
- A granel y sin sobre-envasado cuando sea posible.
- Lava/pelea frutas y verduras; seca con paño (no toallitas sintéticas que sueltan fibras).
Mar y sal
- Modera bivalvos si buscas reducir exposición. Con pescado, filete eviscerado; alterna especies y origen.
En casa (aire y polvo)
- Ventila, aspira con HEPA, limpia en húmedo (evita “levantar” polvo).
- Textiles: prioriza algodón, lana, lino; reduce mantas/fundas de poliéster en dormitorios.
Lavadora
- Agua fría o ciclo corto (menos fibras).
- Bolsas/filtros atrapafibras (p. ej., guppyfriend/filtros de desagüe).
- Ropa: si puedes, fibras naturales; evita cargas “abrasivas” (mezclar vaqueros con prendas finas).
Bebés y niños
- Biberones: mejor vidrio. Si usas plástico, no viertas agua hirviendo dentro ni agites en exceso con líquidos muy calientes.
- Vajilla: prioriza silicona platino o acero/vidrio; evita calentar papillas en plástico.
¿Hace falta eliminar “todo” el plástico?
No. Es imposible (y poco realista). El objetivo razonable es reducir rutas clave: calor + plástico, bebidas en plástico, bivalvos frecuentes, polvo doméstico, lavados que sueltan fibras. Pequeños cambios sostenibles en el tiempo superan al “todo o nada”.
Podéis verlo completo en Fibwi a la carta:
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