El yoga ha fascinado a millones de personas durante miles de años. Pero hoy en día, más allá de la práctica espiritual y física, también se ha convertido en un objeto de estudio científico.
La revista internacional Journal of Yoga publica cada cuatro meses un recopilatorio con los estudios más rigurosos realizados en todo el mundo, y en esta entrada te resumo lo más interesante de su última edición (mayo–agosto de 2025).
Yoga y fertilidad masculina
En Nueva Deli, un grupo de científicos analizó el semen de 42 hombres con problemas de fertilidad. Tras cinco sesiones semanales de yoga (incluyendo meditación, posturas, respiración y relajación), los resultados fueron sorprendentes:
- El número de espermatozoides pasó de 34 millones a 129 millones por eyaculación.
- La movilidad aumentó del 15% al 35%.
- El estrés oxidativo y el daño en el ADN espermático se redujeron a la mitad.
El yoga no solo mejoró la cantidad, sino también la calidad del esperma, protegiéndolo frente al estrés oxidativo.
Depresión posparto: una herramienta segura para madres
Entre un 15% y un 30% de mujeres desarrollan depresión posparto. Un estudio con 443 madres mostró que practicar yoga dos veces por semana durante 12 semanas:
- Redujo significativamente los síntomas de depresión.
- Alivió el dolor físico.
- Mejoró la postura y la regulación hormonal.
- Aumentó la oxitocina y la prolactina, favoreciendo el vínculo madre-hijo.
El yoga se muestra como una intervención accesible, eficaz y segura en un momento tan delicado.
Depresión mayor: resultados esperanzadores
Un ensayo con 178 jóvenes con depresión mayor dividió a los participantes en dos grupos: intervención estándar frente a intervención estándar + yoga (4 veces por semana) y dieta equilibrada.
- El 50% de los que practicaron yoga mejoraron significativamente, frente al 20% del grupo control.
- Además, se observaron mejoras en memoria, atención y velocidad de pensamiento.
El yoga aparece aquí como un gran complemento al tratamiento médico tradicional.
Yoga y fibromialgia: alivio real del dolor
La fibromialgia afecta a un 5% de la población, en su mayoría mujeres. Los estudios muestran que el yoga ayuda a:
- Reducir la percepción del dolor.
- Mejorar el sueño profundo y reparador.
- Disminuir los síntomas digestivos asociados, como el síndrome de intestino irritable.
- Reducir la ansiedad vinculada al dolor crónico.
Aunque no cura la fibromialgia, sí mejora notablemente la calidad de vida.
Respiración y capacidad pulmonar en adolescentes
Un estudio con adolescentes sedentarios mostró que 8 semanas de yoga (dos clases por semana) mejoraron:
- La capacidad pulmonar.
- El volumen respiratorio.
- La eficiencia al respirar.
Lo más interesante: los beneficios solo se observaron en quienes fueron constantes. La regularidad es clave para ver resultados.
Respiración y ondas cerebrales: el reloj maestro
El pranayama, la técnica ancestral de control de la respiración, también fue analizado. Los resultados:
- La respiración nasal sincroniza las ondas cerebrales en el hipocampo (memoria, aprendizaje, gestión emocional).
- Mejora la memoria, la atención y el reconocimiento de emociones.
- La respiración oral o desordenada, en cambio, se relaciona con más dificultades cognitivas.
La respiración es, literalmente, el reloj maestro de nuestro cerebro.
La evidencia científica sigue confirmando que el yoga tiene efectos medibles y beneficiosos en distintos aspectos de la salud: desde la fertilidad hasta la depresión, el dolor crónico, la función pulmonar o la cognición.
No sustituye la medicina, pero es un complemento seguro y eficaz para mejorar la calidad de vida.
La comunidad científica continúa explorando sus mecanismos y beneficios, y todo apunta a que el yoga seguirá consolidándose como una de las herramientas más valiosas para la salud integral.
Bibliografía
La tenéis toda disponible en el vídeo de YouTube 🙂
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